domingo, 12 de febrero de 2012



Vocación, como puente para un buen docente.


Desde mi punto de vista, la vocación cobra gran importancia en el docente, sin embargo no es suficiente. La vocación docente influye en gran medida en el continuo desarrollo personal, teniendo como objetivo principal la entrega de una calidad de enseñanza a los alumnos. Creo que la vocación es uno de los pilares sobre los que se sostiene la docencia, actuando como elemento de motivación para los que tienen afán por formar personas. Veo la vocación como un puente para el desafío de la educación planteado en el día a día de las aulas; puente que ayuda, de alguna forma a sentirse autorrealizado y satisfecho con el trabajo realizado y por consiguiente mostrar más empeño e interés en lo que se está realizando.

Sin embargo, esto no es lo único necesario para ser un buen profesor, ya que a veces, la ilusión no lo es todo, puesto que como bien sabemos, los problemas en el aula no se solucionan sólo con interés en hacer las cosas bien, con poner voluntad, sino que es a partir de un conocimiento teórico, de un saber hacer, cuando el docente podrá actuar correctamente.


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