Vocación, como puente para un buen
docente.
Desde mi punto de vista, la vocación cobra gran importancia en el
docente, sin embargo no es suficiente. La vocación docente influye en gran
medida en el continuo desarrollo personal, teniendo como objetivo principal la
entrega de una calidad de enseñanza a los alumnos. Creo que la vocación es uno
de los pilares sobre los que se sostiene la docencia, actuando como elemento de
motivación para los que tienen afán por formar personas. Veo la vocación como un
puente para el desafío de la educación planteado en el día a día de las aulas;
puente que ayuda, de alguna forma a sentirse autorrealizado y satisfecho con el
trabajo realizado y por consiguiente mostrar más empeño e interés en lo que se
está realizando.
Sin
embargo, esto no es lo único necesario para ser un buen profesor, ya que a
veces, la ilusión no lo es todo, puesto que como bien sabemos, los problemas en
el aula no se solucionan sólo con interés en hacer las cosas bien, con poner
voluntad, sino que es a partir de un conocimiento teórico, de un saber hacer,
cuando el docente podrá actuar correctamente.
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