Para finalizar este
blog, realizaré la última entrada con un aspecto que considero esencial en la
profesión docente:
¿Es necesaria la formación permanente para los profesionales de la educación?
Nadie debería dudar de la importancia de la formación continua en el
ámbito de la docencia en particular y de la educación en general. Mantenerse en
una actualización constante respecto a la que el profesor debe enseñar es
necesario. Estar al día en cuanto a nuevos conocimientos, nuevos programas para
hacer frente a las diferentes situaciones es imprescindible, es decir, el
docente debe “reciclarse”.
Además, creo que la formación continua puede contribuir a mantener el
equilibrio entre la vocación y las dificultades que se presentan cada día,
ofreciendo al profesional estrategias para hacer frente a las situaciones
difíciles. Es la formación continua la base de la investigación y de la innovación
en educación, de hecho formación permanente e innovación son inseparables. El
primer aspecto que es necesario para estar en continua formación es la correcta
detección de necesidades, tanto del propio centro educativo donde trabaja el
profesor, como por parte del mismo docente. Y obviamente
necesario es también que esa formación continua del profesor esté encauzada a
las necesidades colectivas de sus alumnos. En este tema, entran en juego
las tecnologías dela información y comunicación, lo que se conoce como TIC; los
docentes se han dado cuenta de la necesidad de estar “alfabetizados digitalmente”,
y especialmente con la implantación del Plan Escuela 2.0.